La cúpula de la sección 007 del Departamento de Policía había sido renovada. El nuevo jefe, Elko Misario cargaba sobre sus espaldas una difícil tarea: Atrapar a los escurridizos delincuentes que asolaban la zona con audaces y reiterados robos. Misión por la cual habían fracasado sus antecesores.
Los ladrones estaban identificados. Estos eran Esteban Dido y Joel Malo. Los golpes eran apoyados desde el exterior por la mujer de Malo, Mima Landrín. La osada señora - imposible de reconocer a simple vista por sus constantes cambios de pelucas- los esperaba cerca del lugar a bordo de un automóvil. Hábil conductora, partía a gran velocidad con sus cómplices. Se introducían por la calle Lamar Aña rumbo al distrito Elba Rial; adonde era sumamente dificultoso dar con ellos.
Elko Misario, de gran experiencia en la materia, había ideado un plan para pescarlos "in fraganti" e impedir la huida.
El banco “Deloro”, la perfumería “Aromas” y la casa de lencería “Laka Misetta”, se mantenían hasta el momento, sin robos. Era probable que alguno de ellos fuera la próxima víctima.
El jefe, apostaría en esos lugares agentes que simularían ser empleados y a otros fingiéndose clientes. Varios patrulleros cerrarían las calles que conducían a Elba Rial.
Al banco iría León Bravo, a la perfumería, Cosme Tico y a la casa de lencería, Mica Alzón. Cada uno estaría en su puesto, atento a lo que pudiera ocurrir.
El lugar elegido para el robo fue el banco. Aunque con fuerte resistencia por parte de los ladrones, fueron reducidos por el oficial León Bravo con la colaboración de otros agentes.
A Mima Landrín la apresaron cuando intentaba huir. En esos momentos sufrió un ataque de nervios. Fue asistida por Elsa Natorio, la oficial médica y luego conducida a la cárcel de mujeres.
Esteban Dido y Joel Malo fueron trasladados al Departamento de Policía; adonde los esperaban los oficiales Elko Misario, Félix Deverlos y otros.
Los delincuentes, encerrados en una celda, purgarán los delitos cometidos y por fin los comerciantes de la zona tendrán paz.
Meme