lunes, 27 de noviembre de 2006

LOS QUINTEROS

El matrimonio Quinteros siempre había soñado con una casa rodeada de árboles y un lugar disponible para la huerta.
El sueño comenzaba a convertirse en realidad; habían comprado un terreno donde la ciudad se encuentra con el campo.
Dispuestos a construir la vivienda, encargaron los planos a los conocidos arquitectos Edi Ficar y Armando Casas, quienes muy pronto los tuvieron listos.
Compraron los materiales necesarios en el comercio de Estela Drillero y comenzaron la obra.
Una vez terminada la casa, los Quinteros se instalaron en ella.
Faltaba cumplir la otra parte de la ilusión: la huerta.
Los Quinteros no conocían mucho sobre cultivos, pero tenían dos vecinas, una a la derecha, Elsa Pallito y otra a la izquierda, Susana Horia, con unas huertas maravillosas. Recurrieron a ellas para que los aconsejaran.
En primer lugar - les dijeron las vecinas- necesitan ropa adecuada para labrar la tierra; hay prendas de muy buena calidad en el negocio de Elma Meluco. Después, como hicimos nosotras en su oportunidad, consultar sobre el momento conveniente para sembrar. Quien más conoce sobre los tiempos de siembra es la señora Clara Luna.
La señora Luna los asesoró con cortesía y les dio algunas recomendaciones; como la de comprarle las semillas a Alma Naque, quien tenía un amplio surtido para cada época del año.
Tuvieron cuidado – según les indicaran- de no utilizar la parte trasera del terreno, el que linda con el de Enzo Ombras, porque no era un sitio adecuado para que las verduras se desarrollaran con éxito.
Pasado el tiempo, los Quinteros fueron dueños de una de las mejores huertas del lugar.
La primera cosecha coincidió con la visita de la prima Vera. El matrimonio decidió festejar ambos acontecimientos e invitaron a sus amigos y también a sus vecinos al restorán de Esteban Quete.
Los primeros en llegar a la cena para celebrar con los Quinteros, fueron Elsa Lamín, Musa Arella, Roque Fort y Elvino Blanco.
La fiesta, en la cual cantó Román Cero, estuvo muy divertida.

Meme