lunes, 27 de noviembre de 2006
CADA UNO EN SU LUGAR
Esta es una historia que sucedió hace mucho, mucho, pero muchísimo tiempo, cuando nuestro planeta no era como lo conocemos ahora.
En aquel entonces todo estaba dividido en diferentes mundos de acuerdo a la naturaleza de cada uno.
La Tierra era una enorme esfera adonde solo había tierra. Sus habitantes se quejaban de que andaban siempre sucios de polvo.
Agua era otro mundo aparte. Los de allí se lamentaban porque vivían mojados.
En el planeta Noche estaban cansados de dormir y de que siempre estuviera oscuro.
En Día ocurría lo contrario: el reclamo era porque el sol no se ponía jamás.
En Viento tenían que caminar entre remolino y remolino.
En Lluvia, quedarse siempre en casa y en Nieve los disgustaba estar todo el tiempo congelados.
En Cielo nada tenía consistencia, moraban en el aire o en las nubes.
En Arco Iris andaban resbalándose de un lado para el otro, porque las calles eran curvas.
En Luna tenían frío y estaban muy pálidos.
En Montaña decían estar demasiado alto.
Existía también el planeta Plantas y Flores adonde los habitantes clamaban por algo que no estuviera tan verde.
En Animales resultaba imposible convivir con tantas especies diferentes.
Atendiendo a los reclamos de sus habitantes EL que podía conducir todos esos mundos, envió un ave a visitar a los delegados de cada uno de ellos para invitarlos a una reunión muy importante que se realizaría en Tierra.
Los de Agua llegaron vestidos con trajes celestes adornados con puntillas de espuma.
Los del planeta Noche tenían ropa azul oscuro con estrellas plateadas y los de Día atuendos dorados.
Con tules que se movían acompasados, aparecieron los de Viento y los de Lluvia.
Los pobladores de Plantas y Flores se presentaron muy perfumados.
Con capas de nubes arribaron los vecinos de Cielo.
De plateado los de Luna, de muchos colores los de Arco Iris, de blanco los de Nieve y de tonos formales los de Montaña.
Los dueños de casa, los moradores de Tierra, se pusieron un poco tristes cuando compararon sus trajes oscuros y polvorientos con tantos brillos y colores, pero pronto la vida iba a cambiar para ellos y también para los demás.
En aquella asamblea, después de mucho deliberar, decidieron unirse.
Resolvieron instalarse algunos sobre la Tierra y otros en sus alrededores, convencidos de que ése era el lugar más apto. Acordaron repartirse en forma ordenada.
Desde entonces todos compartieron, como nosotros ahora, un poco de cada cosa:
Los días y las noches. El cielo con sol, luna, estrellas y a veces el arco iris. Los mares, los ríos y las montañas. Los animales, las plantas y las flores.
Los que no estuvieron de acuerdo fueron Nieve, Viento y Lluvia pero prometieron venir de visita de tanto en tanto.
Y colores y colorinches a todos se les pasó el berrinche.
Meme